Cuando Dios está en silencio no significa que esté ausente
Por Larry Kreider
Cuando somos realmente honestos, la mayoría de nosotros admitimos que hay momentos en que sentimos que Dios está distante. Un líder cristiano conocido internacionalmente me confesó esta semana que sentía que se había extraviado y que se había hundido en un profundo pozo de depresión. Todo hombre o mujer de Dios pasa por estas “noches oscuras del alma” en las que el Señor parece estar en silencio.
¿Qué debes hacer cuando ya no lo sientes hablar? Puede que sea un momento en el que Él esté haciendo Su obra más profunda en tu vida. Puede que esté llamando tu atención para que te detengas, escuches y recibas Su gracia que llega hasta lo más profundo de tu ser.
Su silencio es un recordatorio de lo desesperadamente que lo necesitas.
No temas el silencio de Dios, porque es un recordatorio de que lo necesitas desesperadamente. Cuando Él está en silencio y la vida parece oscura, puede motivarte a depositar tu plena confianza en Él. ¡Prestamos más atención cuando estamos perdidos en el bosque!
Bob Mumford dijo una vez: “No confío en nadie a menos que ande cojeando”. Estoy de acuerdo. Jacob, durante un momento de gran prueba, después de luchar con el Señor, fue tocado en el muslo. Pero desde ese día, anduvo cojeando. Cuando Dios nos trata con amor en los momentos difíciles, caminamos con una cojera espiritual por el resto de nuestras vidas.
El rey David se sintió abandonado por Dios en ocasiones. Sin embargo, a pesar del silencio, David sabía que nunca estaba fuera de la vista de Dios. “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿A dónde caeré de tu presencia?… Si me establezco en el otro lado del mar, aun allí me guiará tu mano, me asirá tu diestra…” (Salmo 139:7, 9-12).
Al Señor le interesa más lo que Él está haciendo en ti que el hecho de que alcances tus metas espirituales. Oswald Chambers dijo una vez: “Dios no está trabajando para lograr un fin en particular; Su propósito es el proceso en sí mismo”. Él es el Dios del proceso, incluso en Su silencio.
